Redondela vese en curtas

Se hai algo que caracteriza á vila dos viaductos é a cantidade de actos culturais que amenizan as fins de semana.  Dende un Festival internacional de Títeres, ata o Entroido de verán, pasando polo festival de música alternativa o Millo Verde, por Artistas na rúa e  unha longa programación englobada nas denominadas Noites Máxicas de verán, así coma as festas de longa tradición coma son a do Choco e a do dragón a Coca. Que vou dicir eu, que son de alí, da vila, obviamente só podo falar ben, pero hai un festival ao que lle teño especial cariño e ese é o Festival nacional de Curtametraxes, o Redondela en Curto.

A semana pasada, do 26 ao 29 de abril, celebrouse a oitava edición do festival. A pesar de que non puiden asistir á proxección de todos os bloques, unha vez máis o evento deixa un bo sabor de boca. Para aqueles que non coñezan dito festival direi que cada ano centos de curtametraxes chegan á vila para ser proxectadas no Multiusos da Xunqueira. Redondela en Curto divídese en 4 bloques que á súa vez se divide en 4 curtametraxes que acumulan unha hora de duración. Nesta edición as curtas afortunadas foron El barco pirata (gañadora dos premios Goya no 2011), Lo estipuladoAhora no puedo,  Matar a un niñoVanuatu o la felicidadMemoryEntrevistaLa casa del lagoAlgo quedaEl punto rojoEl club del bromista e Pecera.

Dentro da programación tamén hai espazo para as extravagancias dos directores, os delirios dos guionistas e as loucuras dos produtores, deste xeito inclúese unha sección alternativa que se proxecta de forma gratuita nun dos bares da vila, na Disco Tasca. Unha sección na que se pode desfrutar de curtas, digamos sen definir. Pero aqueles apaixonados do cinema tamén poderán desfrutar de “máis minutos”, un espazo incluído no festival no que se soe proxectar unha película documental, este ano foi a de “23”, unha película que conta a testemuña de 23 galegos que formaban parte das listas negras a noite do 23 de febreiro de 1981 e como é a súa vida 26 anos despois.

Este proxecto cultural comezou hai 8 anos e se xa o ano pasado facía historia sendo o primeiro festival nacional de curtas que emitía en alta definición, o 2012 lévase a palma con máis de 500 curtametraxes presentadas a concurso.  É por isto que os aficionados do pequeno formato non poden deixar de acudir cada ano a Redondela para asistir a un dos festivais que cada vez máis se sitúa como dos primeiros a nivel nacional. O director do festival, Fernando Carreira, máis coñecido entre os redondeláns como “Cuchi”,  destacou este ano a gran participación, así como a calidade dos traballos recibidos e tamén a escasez de producións galegas, cando outros anos non fallan á cita. É importante sinalar que a maioría das curtas proxectadas teñen sido galardoadas en certames nacionais. Na entrega de galardóns recalcouse a gran asistencia de público, sobre todo, “xente de fóra da vila” que puideron facer do evento un espazo moito máis acolledor.

Haberá que esperar un ano para volver á cita cinéfila, ou quizais os organizadores se animen a proxectar na rúa unha sesión neste verán para os que non podemos esperar tanto. Como ben sinalaba Cuchi no acto, “temos moitas ideas que aínda están por perfilar”, entre elas atópase a posibilidade de ter bloques de 6 curtas e non de 4, ou mesmo establecer unha única sección de animación, un xénero que seguro non deixaría indiferente a ninguén, e dende o meu punto de vista persoal, un sector con moito potencial que aínda está por explotar.

De momento os que se levan un bo recordo do evento son Morir cada día e Voice over curtas gañadora do premio do xurado, e por outra banda Matar a un niño, como curta gañadora a elección do público. Déixovos aquí unha das proxectadas nesta edición, Pecera,  unha curta cunha temática moi recurrente e de máxima actualidade: o traballo. Espero que na 9º edición vos animedes a pasar unha tarde de cine por Redondela.

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Las estrellas son indiferentes; Nada Surf no

Una vez más, acertaba la primera canción del concierto. Horas antes de la cita musical, publicaba en una red social Clear Eye Clouded Mind diciendo que en unos momentos disfrutaría de este grupo. Pues fue Clear Eye Clouded Mind  lo primero que hizo vibrar las paredes de la Sala Capitol de Santiago de Compostela la noche del 17 de febrero.

Hace ya 15 días que el grupo norteamericano Nada Surf brilló con la presentación de su nuevo álbum The stars are are indifferent to astronomy en la capital gallega. La formación sigue siendo, desde hace 15 años, la formada por Matthew Caws (voz y guitarra), Daniel Lorca (bajo) e Ira Elliot (batería), aunque esta vez han contado con la colaboración del guitarrista Doug Gillard (Guided by Voices, Death of Samantha), al que han invitado a unirse al grupo, y Chris Shaw, que ya trabajó con la banda en la mezcla de Always Love, ha sido el encargado de la producción y la grabación.

El componente español, Daniel Lorca, disfrutó como un niño al estar de nuevo en casa y en una entrevista que salía ese mismo viernes por la tarde, hacía un avance de lo que sería su actuación, con amplias explicaciones acerca de su nuevo álbum y de los temas que lo integran. Citando alguna de las declaraciones que más me han gustado y con las que me he sentido identificada, “Descubrir nueva música cuando eres un niño está lleno de misterio, es un disfrute inmenso. Entonces no había tantas preocupaciones y tu cerebro no está tan lleno de pensamientos, tiene que ir llenándose de vivencias. Eran tiempos mágicos“.

También aclara la esencia que conforma The stars are indifferent to astronomy, explicando que “El título es una frase de mi padre, que es profesor de filosofía. La usaba para explicar a los estudiantes lo relativamente insignificantes que podemos llegar a ser en el mundo y lo presuntuosos que podemos llegar a ser como especie, decidiendo que el cambio climático no está teniendo lugar o que podemos dañar el planeta hasta un punto determinado. Un pájaro no sabe que lo hemos llamado pájaro y los planetas y las estrellas no saben que les hemos dado nombres”.

Volviendo al concierto, con un “Boas noites“, el vocalista, Matthew Caws, daba el pistoletazo de salida a una actuación de una hora y media de buena música, energía positiva y movimiento. Una de las anécdotas más destacadas de la noche, era su esfuerzo por hablar en español y los constantes chivatazos del bajista cuando Caws se atascaba, aunque no podía evitar algún “This is a new song” cuando presentaba alguno de los temas nuevos. También lo fue, escuchar al público que no dejaba de corear el nombre de Lorca, cánticos a los que el vocalista también se unió y que no dejaban de sacarle una carcajada al bajista español.

En el concierto no podía faltar algunos de sus trabajos anteriores como Whose Authority, Weightless, mientras los intercalaban con esas “new songs“, como el esperado When I was young, Jules and Jim, Waiting for something o Looking Through.

Uno de los momentos que nos dejó con la boca abierta fue la interpretación de Evolución. Escuchar a Matthew cantar en un español tan impecable fue todo un éxtasis, pero lo mejor todavía estaba por llegar. Y es que, de repente una trompeta hizo su aparición y fue como escuchar tocar y cantar a los ángeles.

El mejor final

Pero como todo lo bueno se acaba, Nada Surf agotaba los últimos acordes que con cada canción se hacían más intensos. Con un público que se quedaba con ganas de más y que rezaba para retrasar la hora en los relojes y que las agujas marcaran las 22:00 de nuevo, la banda abandonaba el escenario, pero todos sabíamos que no era definitivamente, como mínimo necesitábamos dos bises y para ello, en vez de gritar “Otra, otra, otra…“, la técnica a la que se recurrió fue la de aplaudir, silbar y esperar. El primero llegó con Blonde on Blonde, seguido de Popular y Always Love, que obviamente no podían faltar. Y el segundo y último, nos preparaba para lo mejor, Blankest Year con una espectacular trompeta y la colaboración de toda la Capitol gritando al unísono: “Fuck it“.

Ese fue el mejor final, el final que no acababa nunca, el mejor de muchos conciertos, el mejor de Nada Surf, que no querían bajarse del escenario, el mejor para nosotros, que no queríamos que las púas dejasen de picar las cuerdas de las guitarras; simplemente, increíble. Señoras, señores, así se acaba un concierto.

Yo, yo misma y la celiaquía

Ayer salía publicado en El País un reportaje sobre la celiaquía. Es quizás el reportaje más completo que he visto en un medio sobre esta enfermedad que afecta al 1% de la población española, y servidora, pertenece a ese ínfimo 1%.

A diferencia de lo que el autor señala en los destacados, mi caso lo detectaron en tan solo 3 meses, doy gracias de no tener que haber esperado el diagnóstico 8 años, entre dolores de barriga y anemias ferropénicas interminables. Pero cuando el médico me anotó en la lista de sus celíacos favoritos, lo cierto es que era la tercera persona más joven, ya que los demás compañeros del gremio rondaban los 40 e incluso, algún atrevido, los 70. El señor digestivo anotaba la edad a la que era detectada la enfermedad y me explicaba: “Hay gente que se pasa la vida tomando hierro y continúan con la anemia, otros no presentan ningún síntoma y muchas mujeres llegan a los 40 con 5 abortos, quizás vosotras os lleváis la peor parte”. Guau!

Con un poco de suerte naces celíaco y desde los 2 años le escapas al pan porque te dicen que es malo y te hace daño. Si te descubren la celiaquía en la edad adulta, bueno, no tienes más remedio que asumirlo y adaptarte. Al principio te lo tomarás muy en serio, después harás el tonto arriesgándote a comer cosas sin comprobar que no tengan gluten, hasta que un día te dejes las tripas porque el gluten se las está cargando, seguro, seguro, que no vuelves a tentar a la suerte.

En cuanto te diagnostican la celiaquía te pones a dieta y ya está. Prohibidos quedan el trigo, la avena, el centeno, la cebada y el triticale, así como sus derivados, que para ti pasan a mejor vida. Es entonces cuando amarás al maíz por encima de todas las cosas, la pasta de maíz, la harina de maíz, el almidón modificado de maíz y también el arroz y la fécula de patata. ¿Menuda enfermedad más chorra no? Puedes comer lo mismo de antes, pero hecho con distintos ingredientes.

A partir de aquí, empieza la odisea por los supermercados comprobando cada etiqueta minuciosamente, creo que no os podéis imaginar la de porquerías que llevan los alimentos. Porque vale, sabes qué es lo que tienes prohibido, prohibidísimo, pero luego están los alimentos que depende, depende de que conservantes lleve, depende del cacao y cómo los odio. Pero sin duda, los peores son los que te ponen que puede llevar gluten, es la versión de la ruleta rusa en los alimentos, es decir, me juego la flora intestinal un fifty fifty, a lo mejor sí, a lo mejor no, a lo mejor sí, a lo mejor no.

La gente tiene que alucinar con una tía que se pasa 5 minutos revisando las etiquetas de todo lo que van en su cesta de la compra, pero eso era al principio. Tanto la Asociación de Celíacos de Galicia (ACEGA) como FACE te facilitan mucho la vida. Cada año recibes un libro con miles de productos aptos para una dieta sin gluten, algo que evita detenerte en el supermercado a cada paso que das. Cada vez más, el libro cuenta con una amplia gama de productos sin gluten que permiten una dieta completa a la vez que variada.

¿Ignorancia o pérdidas económicas?

Normalmente, cuando le digo a alguien que soy celíaca la gente me dice que es una putada. Depende, en casa no me faltan las pizzas caseras de la abuela ni las tartas de mamá, cuando vas a cenar fuer sí que es cierto que se complica el asunto. ¿Ignorancia tal vez? No lo sé. Recuerdo que hace unos años ni yo misma sabía lo que era un celíaco. En una cena con los compañeros de la facultad, un chico apareció equipado con el típico tupperwere universitario con una ensalada de pasta, alguien que como yo no entendía por qué se traía la comida de casa se lo preguntó y dijo que era celíaco, todos parecían saber de qué iba el tema, yo, ni idea. Esa noche al llegar a casa lo busqué en la web, me informé un poco del tema y sí, pensé lo de “¡qué putada!” Mira tú por donde que al vecino le viene el suyo por el camino. Pero lo cierto es que hoy en día no se puede ignorar este tema que está a la orden del día.

Lo que me sigue llamando la atención, a la vez que me preocupa, es que en el panorama de hostelería y restauración no se tienen en cuenta como deberían las intolerancias alimenticias, si ya es difícil a veces para un celíaco ir a cenar, no quiero pensar otra intolerancia menos habitual. ¿Pérdidas económicas? No, creo que no, porque con lo que me clavan por cada plato especial que pido…

Y en cuanto al desconocimiento o conocimiento de la enfermedad, me encuentro de todo. Si queréis pasar un rato divertido invitadme a cenar, en serio, no tiene pérdida. Mis amigos lo pasan en grande cada vez que salimos por ahí, a veces por escasez de información:

-Mira perdona, ¿ la zorza tiene gluten?

– Espera que pregunto

(5 minutos después)

– No, no sabemos si tiene gluten o no, pero es para celíacos.

-Eeeeh, sí, es que el gluten es lo que no pueden tomar los celíacos.

-Aquí viene una niña celíaca que toma un poquito y no le pasa nada.

-Vale, gracias.

Obviamente ni la pruebo. Y otras por exceso de información que te hacen sentir como un homicida: “Pero a ver, ¿cómo de celíaca eres?”, pues no sé si soy de primer, segundo, tercer o cuarto grado. Llamamiento al sector hostelero para que se pongan las pilas en intolerancias y alergias alimenticias a la de ya. ¿Y qué decir sobre los altos precios de los productos sin gluten o la falta de subvenciones para la cesta de la compra? Mejor no entrar en este debate porque si no nos dan las uvas, otra vez.

Mmm, creo que estoy hecha toda un experta y me podría pasar caracteres y caracteres contando una anécdota tras otra, pero ya si eso, quedamos un día para cenar.