El teatro es terrorismo ¿desde cuándo?

“Me da rabia que el Ayuntamiento subvencione con 220.000 euros a una sala en la que se hicieron homenajes a terroristas mientras las asociaciones de carácter social viven de la limosna”. Esta es una de las tantas declaraciones en contra de la compañía de teatro Chévere que el alcalde compostelano Conde Roa hacía durante su campaña electoral.

En mayo de 2011, ante los constantes “ataques” para desacreditar a Chévere, la compañía emitía un comunicado en que dejaba constancia del motivo principal por el que se veían obligados a cerra la Sala Nasa, fundada en 1992 por el grupo teatral y dirigida por Xesús Ron. “Los ataques dirigidos contra nosotros durante los tres últimos años, basados en insultos, amenazas y mentiras, supusieron una dura prueba, sobre todo a nivel personal, al comprobar la impunidad con la que un político puede destrozar la imagen y la credibilidad de unas personas y de una entidad delante de la opinión pública”. Este es el argumento de la carta que el director enviaba a la dirección de Sala Nasa, de Santiago, a sus socios y colaboradores y en la que anunciaba su retirada “de la primera línea de la acción cultural”. La retirada de las subvenciones que recibía, junto a los recortes del 50% de la Xunta, hicieron la situación insostenible, por lo que la compañía se vio obligada a abandonar la ciudad que un día los había recibido con los brazos abiertos.

Antes de abandonar el proyecto definitivamente, Chévere intentó por todos los medios que el Concello le facilitara alguno de los teatros de los centros socioculturales, como por ejemplo el de Santa Marta, que estaba muerto de la risa. La compañía se comprometía a equiparlo con lo imprescindible, lo único que solicitaban era el permiso para trabajar allí. Las negativas no se hicieron esperar, no fuera a ser que continuasen con sus actividades terroristas, ahora cerca del Hospital Clínico.

Recientemente, tuve la oportunidad de entrevistar a Ron por el traslado de las actividades de la compañía al Concello de Teo, y la verdad es que no hay que ser muy listo para darse cuenta de que Santiago ha dejado escapar un pilar básico de su oferta cultural. “Nós representabamos un 20% da oferta escénica de Compostela”, explica el director de la compañía. Talleres para la formación de los espectadores, cursos de introducción a la escena para los más pequeños, proyecciones audiovisuales, obras de teatro en los centros educativos y el programa Ultranoites, que se celebraba en la capital desde el 2003, continuarán, sí, pero en el Concello de Teo.

Decía Truman Capote que la vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito, Compostela no llega ni a escribir el segundo y en Teo ya planean con ilusión llegar al tercero.

Citizen

Mañana, la compañía comenzará su gira gallega en Tui con su última producción, una crítica a los pilares de la sociedad capitalista que parece haber entrado en crisis. La obra retrata el funcionamiento, la maquinaria profunda del sistema capitalista, de la producción en cadena y la descentralización y lo que estas acaba por favorecer: la desigualdad y la explotación. Un análisis de los fundamentos de la sociedad en que vivimos a partir de una crítica a la figura del cabecilla de un imperio textil. Por un lado, se muestra a Arsenio soñador y sincero, que tiene como pretensión dominar el mundo con su cadena de tiendas, por otro, Sara, una chica joven, soñadora y revolucionaria, que acabará sucumbiendo ante la necesidad de trabajar “en cadena” para poder seguir adelante con su vida.

Señor Conde Roa, si me permite, lo invito a sentarse en la butaca para que después me explique de qué tipo de terrorismo estamos hablando concretamente. Gracias.

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