[REC] 3,2,1… apaga la cámara

Recupero un texto abandonado. ¿Aún no habéis visto REC 3? Pues “vais a flipar“, tal y como asegura la novia (Leticia Dolera). Batidoras con sonido de motosierra, novios que se defienden de la pandemia uniformados con la armadura de Sant Jordi, zombies que imitan saltos que recuerdan a Matrix o secuencias de caza con Eloise de Tino Casal sonando a modo de banda sonora.

Lejos de ser una película de terror, nos encontramos ante el intento de comedia más malo que he visto en mi vida, por eso digo que vais a flipar. No es que me haya llevado una gran decepción, no soy seguidora de la saga, de hecho, solo he visto la primera, pero si lo fuera, creo que me sentiría bastante timada con esta producción.

El cine de terror, hoy por hoy, no es uno de los géneros que más me atraiga (confieso que en plena adolescencia era el único tipo de películas que cogíamos en el videoclub). Es por esto que ya no es la primera vez que me encuentro con películas que se venden como films de miedo, y si consiguen que esboces una sonrisa, es un paso, aunque si te dejas la cartera en ella, no creo que te haga mucha gracia. Una de ellas fue la de “El bosque” (2004) de M. Night Shyamalan, en el trailer se vendía como cine de terror y fue una decepción absoluta, algunos dicen que es una maravillosa parábola del poder del miedo, no seré yo quien les quite la razón.

“[REC 3] Génesis” es otro engaño de la industria del cine de terror. El día que la vi, de por sí, no pronosticaba un final feliz. Una boda con Clara y Koldo (Diego Martín) como principales protagonistas del “Sí quiero“, así como del supuesto infierno que se desatará en horas posteriores al enlace. En esta ocasión, los amigos, familiares y demás encargados del evento sucumben a la infección, la trama transcurre en un espacio abierto y patatín y patatán, la película se hace eternamente eterna.

Para empezar, analicemos el título. Génesis quiere decir origen, principio, serie de hechos y factores que intervienen en la formación de algo. Al llevar esta palabra como tremendo titular, el espectador pensará que por fin se darán las claves de la saga en esta producción, o que la tan ansiada explicación lógica resolverá una historia de 3 patas. Lo cierto es que esta tercera parte no aporta nada a la idea principal, tan solo es una historia que transcurre en paralelo a la primera parte, sin explicaciones del origen del virus, sin posibles curas, etc, etc.

Creo que una de las principales características y el punto fuerte de REC era la cámara subjetiva. REC 3 rompe por completo las reglas del juego, ya que a la media hora se abandona este formato. Quizás el director no lo consideró importante, de hecho, afirmaba en una entrevista que la forma en la que están rodadas las películas no eran una seña de identidad, no estoy de acuerdo, para mí era una de las esencias más representativas y lo que marcaba la diferencia. Y lo hacía porque le daba al film una apariencia de realidad muy importante.

Plaza habla de humor, yo por más que lo busco, no lo encuentro. En el cine algunas tímidas risas de vez en cuando rompían el enfado general, yo resoplaba todo el tiempo porque estaba tirando una hora y algo de mi vida por la borda con una serie de sin sentidos que no me aportaban nada. Sangre, sangre hay para donar y donar, el contraste con espacios blancos queda muy bonito, pero el terror no es sangre. Hora y pico de zombies carniceros de broma de los que te ríes por no llorar de lo patéticos que son.

Lo mejor

Aunque no quedan ganas de ver la parte positiva, hay que ser objetivos y destacar  la interpretación de Leticia Dolera, que en su papel de novia terminator borda al milímetro cada secuencia. Quizás sus caras, gestos y movimientos es lo que realmente infunde terror  aquí. La naturalidad con la que encarna a Clara, una novia que está dispuesta a disfrutar del que se supone que será el mejor día de su vida, pero que saca a su bestia interior para convertirse en una carnicera con tal de lograr el objetivo de reecontrarse con su marido.

Una de las escenas en la que hace gala de su espontaneidad es el discurso de agradecimiento a los familiares asistentes, algo que aporta credibilidad al contexto en el que se enmarca la historia. Su interpretación contrasta con la de Diego Martín, al que no dejaba de visualizar en toda la peli como Carlos de Aquí no hay quien viva. Para mí, la actriz es el punto más fuerte de REC 3, y el único.

También me quedo con la escena en la que Koldo ve a través de las cámaras de seguridad el intento de huida de varios familiares con los niños del convite, que tratando de escapar de la masacre se meten en un autobús, es decir, en la boca del lobo. Es una de las pocas secuencias que encontramos a lo largo de los 77 minutos con una gran carga de dramatismo, el factor niño es lo que tiene.

Tampoco desecho del todo la idea del argumento, ya que el escenario de una boda se presta al formato de REC, en cuanto al tipo de  grabación, aunque Plaza rompe el filmar en primera persona a la media hora de película para pasarse al formato tradicional, de esta forma el espectador conoce en todo momento la historia de los novios por separado y no se limita a un solo protagonista, además de adquirir la postura tradicional de saber más que los personajes y no el ser un prota más, pero lo que podría ser puntuado como positivo queda en un mal sabor de boca si tenemos en cuenta cual era una de las principales características de esta saga.

Sinceramente, para haber hecho esto, era mejor que REC hubiera apagado la cámara. Me pregunto si la cuarta transcurrirá en una reunión de políticos, economistas… Aunque eso implicaría que nosotros seríamos los zombies, pero a eso, ya estamos acostumbrados.

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