El primer vampiro en la gran pantalla

Título original: Nosferatu, eine symphonie des grauens”/ Año: 1922/ País: Alemania / Duración: 91 min / Director: Friedrich Wilhelm Murnau/ Guión: Henrik Galeen, basado en la novela Drácula de Bram Stoker / Fotografía: Fritz Arno Wagner y Gunther Krampf / Música: Hans Erdmann (partitura original), Peter Schirmann (partitura 1969), Timothy Howard (partitura 1991) / Reparto: Max Schreck (Orlok [Drácula]), Alexander Granach (Makler Knock), Gustav Von Wangenheim (Thomas Hutter), Greta Schröder (Ellen Hutter), Georg H. Schnell (Westrenka), Ruth Lanshoff, John Gottowt, Gustav Botz, Karl Etlinger, Wolfgang Heinz, Max Nemetz…/ Sinopsis: En 1838, Thomas Hutter, un agente inmobiliario, atraviesa los Montes Cárpatos para vender una casa al propietario de un castillo en el Mar Báltico, el conde Graf Orlock. Pero lo que no sabe Hutter es que Orlock es en realidad un vampiro, y el conde lo retiene en su castillo durante algún tiempo hasta que consigue escapar. Orlock, necesitado de más sangre para poder alimentarse, quiere mudarse a Alemania, de ahí su interés por la casa de Hutter. Al llegar a la propiedad que compró, trae consigo un gran terror que los habitantes identifican como la peste. La única persona que tiene la clave para salvar a la ciudad y a la humanidad de los ataques del vampiro es Ellen, la esposa de Hutter, por la que el conde Orlock siente una especial predilección.

Los relatos sobre vampiros se remontan a principios del siglo XIX y perduran hasta nuestros días. En este tiempo aparecen todas las variantes del vampiro, desde Lord Ruthven, el personaje atractivo y misterioso, de Polidori, hasta el primitivo Vurdalak de Alexei Tolstoi, inspirado en las supersticiones rurales. Pero no cabe duda de que no será hasta la novela de “Drácula” de Bram Stoker cuando realmente se encarne la mezcla de esta figura literaria a la perfección.

La representación de este magnífico ser no tardó en llegar a la gran pantalla. Así aparece en 1922 la primera adaptación cinematográfica de la novela de Stoker, bajo el título de “Nosferatu, eine symphonie des grauens”, con la variación de los nombres de los personajes y de la trama, por primera vez la figura del vampiro tiene un papel realmente destacado. Una versión libre y con tono romántico de Stoker, el film es también una de las más destacadas obras del cineasta Friedrich Wilhelm Murnau (1889–1931). A partir de este film comenzó a desenvolverse la criatura en el mundo del cine, con obras cinematográficas como “Drácula” (1931)  y “La marca del vampiro” (1935) de Tod Browning, “Drácula” (1958) dirigida por Terence Fisher, o “ Drácula” (1992) de Francis Ford Coppola. Es importante señalar que en 1979 aparece un remake del film de Murnau, que llegará de la mano de otro genio alemán, Werner Herzog. Para su particular homenaje al que se considera el primer gran film de terror de la historia, Herzog buscó copiar el mismo estilo que el de la original y al mismo tempo salvar las diferencias que existían respecto a la novela de Stoker.

Todo aquel que haya leído la novela de Stoker quizás pueda sentirse decepcionado o contrariado al ver que los nombres de los protagonistas y que la trama no se corresponden, pero lo cierto es que Murnau no consiguió adquirir los derechos sobre la novela que tenía la viuda de Stoker. Con esto, el conde Drácula pasa a ser el Conde Orlock, Jonathan Harker pasó a llamarse Thomas Hutter, Mina, la esposa de Harker, se convirtió en Ellen; Reinfield, el loco que permanece bajo la influencia del vampiro, es Knock, a la vez que se convierte en el jefe de la inmobiliaria en donde trabaja Hutter, y el personaje del Doctor van Helsing, básico en la obra de Stoker, desaparece, siendo sustituido en cierta forma por el Profesor Bulwer y por el Profesor Sievers, que tienen poca relevancia en el desenvolvimiento de la acción.

En la primera parte del film las diferencias en la trama no son tan notables como en el final, ya que se termina cambiando el sentido original de la novela. Algo que sin duda se echa en falta es la presencia de Lucy, ya que su destino es un previo aviso de lo que le podría ocurrir a Mina y además es la clave para que los protagonistas obtengan las pistas del ser al que se están enfrentando. Una gran diferencia que da un giro radical a la historia es la definición de la criatura, el refinado y diabólico ser de la novela aparece en el film como un monstruo esquelético, se obvian las características sádico-eróticas del vampiro, algo imprescindible que siempre va acompañando a este ser y que por eso lo hace especial. Sin embargo la confrontación del Bien y el Mal se mantiene, aunque aparece representado como la confrontación de la inocencia y de la crueldad que encarna al vampiro.

Uno de los temas que Murnau utiliza en el film y la atracción-repulsión entre Ellen y el vampiro. Por una banda encontramos esa conexión que se establece entre ellos cuando ella, sonámbula, siente su presencia, y por otra tenemos que el Bien está encarnado en el personaje de Ellen, que simboliza la luz, la belleza, al contrario que Nosferatu que simboliza el Mal. En cierto modo, se puede decir que es una tragedia, el conde sufre por vivir, por lo que su objetivo es morder a Ellen al amanecer para poder descansar en paz. El encuentro entre ellos dos es trágico, la mujer se sacrifica para salvar a la población de los crímenes del vampiro y él va en busca del descanso eterno. Esta cuestión contrasta con la novela, ya que Drácula goza con los crímenes, cuando algo le atrae, mata por capricho.

En relación con las cuestiones técnicas, Murnau deja de lado los decorados y rueda la mayor parte del film en exteriores, todas las imágenes del castillo, de las montañas, son naturales, algo fundamental porque el paisaje y la naturaleza participan del drama. Tiene muchísimo mérito, al igual que el contraste entre la luz y la sombra que consigue mediante positivos teñidos de color, para el crepúsculo echa mano de un color azul oscuro, mientras que para el amanecer utiliza un tono sepia. Esto no es una cuestión baladí, ya que estos contrastes en la escala cromática simbolizan un continuo enfrentamiento entre la luz y la oscuridad.

Murnau opta por el dinamismo, que consigue mediante el rodaje en exteriores y a través de una gran cantidad de recursos cinematográficos, así como la aceleración de las imágenes, que se comprueba, por ejemplo, en el trayecto del carruaje que transporta a Hutter hacia el castillo del Conde, y cuando se llevan todos los ataúdes. A la vez que se consigue esto, se refleja lo terrorífico y el misterio sobrenatural de la historia con la utilización de planos originales que tienen una gran fuerza expresiva y narrativa. Una secuencia que lo representa es la travesía del barco que lleva a Nosferatu hacia Alemania, se plasman de tal forma que parece un barco fantasma, a lo que contribuye las apariciones de la nada del vampiro, el miedo de los marineros y la desaparición de la tripulación; realmente se transmite al espectador una sensación de angustia y de compasión por los tripulantes. Dicha sensación se da en otras secuencias, en las que el acercamiento con lentitud del vampiro hacia la cámara produce un sentimiento de tensión e inquietud. Sin duda hay que destacar una de las imágenes más maravillosas que le aporta una gran fuerza al film, la visión del pólipo a través del microscopio tiene una gran relevancia, ya que representa la introducción de la ciencia en el cine por aquel entonces, además de ser un espectáculo increíble.

El “Nosferatu” de Murnau supuso un gran paso para la consolidación y la evolución del lenguaje cinematográfico en diversos aspectos, así como los recursos de la puesta en escena que tendrán una gran influencia en los films de terror posteriores, pero el terror de este film dista mucho del terror que se conoce en la actualidad; el vampiro fue creado para aterrorizar al mundo, no para brillar con el sol. Citando a Claude Kappler, “si el vampirismo fascina es porque representa, con una gran fuerza, una imagen del hombre contemporáneo”, y Murnau lo consiguió personificar.

Esta es una de las mejores escenas de la película, así como de la historia del cine.