Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena que ser ciego en Granada

No podía dejar pasar el 28 de febrero sin dedicarle una entrada a la que para mí es la ciudad más bonita de Andalucía: Granada.

La ciudad alberga una de las que bien podría considerarse maravilla del mundo. La Alhambra es el mayor  resquicio de la cultura árabe en la ciudad y otear las calles granadinas desde la colina en la que está situada es todo un espectáculo visual que llega a hipnotizar.

Ella, con sus jardines, sus estanques, sus arcos de arquitectura nazarí, sus capiteles particulares de las columnas, sus torres, su Alcazaba, sus patios, El Generalife… La Alhambra es una visita obligada e imprescindible para todo aquel que decida visitar la ciudad. Pasear entre los jardines remonta al visitante a una época con una cultura totalmente distinta a la nuestra, con sus paisajes vivirás en primera persona romances, amores prohibidos, infidelidades y odio, y serás testigo de la belleza de la arquitectura nazarí.

Una de las historias que más me conmovió fue la que se ambienta en el Patio de los Cipreses, que recibe su nombre de los viejos cipreses que encontramos en los cenadores. De estos, el más famoso es el denominado Ciprés de la Sultana en el que, según la leyenda, se veían a escondidas la esposa de Boadbil y un caballero abencerraje, encuentros que desencadenaron un fatal destino para ambos.

La Alhambra es un remanso de tranquilidad y podréis encontrar vistas y rincones tan hermosos y apacibles como los que os muestro a continuación.

En su corazón

Centrándonos un poco más en la misma ciudad, podremos recorrer las estrechas calles de adoquines en las que encontraremos bazares y típicas teterías a ambos lados. En ellas podréis saborear tabacos de distintos sabores, así como tés, por lo que os invito a que disfrutéis de un ambiente relajado con tenues luces y aromas que no os dejarán indiferentes. 

Los mercadillos de ropa, de objetos típicos, o la venta de especias y de tés son una constante en esta parte de la comunidad andaluza.Pero si hay algo por lo que es conocida Granada es por sus tapas. Prácticamente puedes comer saliendo de tapas, con cada consumición podrás elegir una tapa de la carta sin tener que pagar por ella, algo que en estos tiempos de crisis se agradece. Y no podría faltar una mención especial a sus habitantes, que con su salero, amabilidad y su acento “granaíno” harán de la estancia una visita mucho más agradable.

En esta ocasión,  el refrán hace justicia a la ciudad andaluza, ya que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada.