Los secretos mejor guardados de los seres que decoran los tejados de Santiago

Son demasiadas las cosas que pasan por nuestra mente como para detenernos un instante y contemplar detenidamente todo aquello que nos rodea. Las prisas, los problemas personales y nuestras preocupaciones no nos dejan reparar en los detalles que forman parte de nuestra vida cotidiana. Y los detalles, marcan la diferencia.

Cada ciudad tiene una característica que la define, y casi siempre hace referencia a la arquitectura. Palacios nazarís que nos remontan a la Andalucía islámica, pinturas rupestres que nos trasladan al paleolítico o  capiteles decorados que rememoran la Edad Media. Precisamente, a la Edad Media corresponden esos pequeños monstruos que podemos encontrar en casi todas las ciudades y que acechan en los aleros de los edificios. En este sentido, Santiago de Compostela se postula como el referente gallego, ya que la capital cuenta con una amplia gama de gárgolas repartida por los edificios más emblemáticos de su casco histórico.

En el Hostal dos Reis Católicos, el monasterio de San Martiño Pinario y en A Casa da Parra es donde se ubican la mayoría de estas esculturas, pero también las encontramos en el Colegio de Fonseca o por las distintas calles que confeccionan el casco histórico. En las páginas 12 y 13 del periódico podréis encontrar más detalladas las ubicaciones, así como distintas curiosidades sobre estos “monstruitos” , aquí os dejo un avance con leyendas de la mitología clásica y de los bestiarios más antiguos.

1. El hombre impúdico o Joven contorsionista

Con el trasero al aire y ubicada en el sexto caño del Hostal de los Reis Católicos, de izquierda a derecha, encontramos una pieza inspirada en el famoso tríptico El Jardín de las delicias de El Bosco. En esta obra el huevo alquímico con cabeza de pensador desprende flatulencias para describir así la más infernal de las torturas. Esta gárgola es además una de las bromas de los canteros gallegos, y es que en el Hostal se encuentran las figuras más eróticas de la ciudad, más de una docena representan figuras que dejan a la vista de los visitantes sus partes más íntimas.

2. La peluda Gorgona

Originaria de Libia, con una densa y larga melena, descubrimos a la gorgona por la rúa de San Francisco. Cuenta la leyenda que esta bestia se deleita con hierbas mortíferas y venenosas, así, cuando se encuentra con una criatura que no le cae en gracia, abre sus fauces y despide un olor fétido que envenena el aire.

3.  Manticora

Tiene rostro de hombre y emite una voz tan aguda y sibilante que evoca los sonidos de una flauta. Esta bestia de raíces indias está ubicada en la Praza da Acibechería y se muestra ávida de carne humana, sus piernas son tan fuertes y sus saltos tan potentes, que ni el espacio más extenso ni el obstáculo más elevado la pueden detener.

4. El venenoso Áspid

Muy cerca de la Manticora, nos encontramos con la terrible culebra que quema la hierba que circunda su nido. Con una serpiente como esta se privó de la vida Cleopatra, celosa de Marco Antonio, pero aquí el reptil se asoma por la cornisa amaestrado, hasta parece que sonríe, y sus fauces entreabiertas recuerdan al pico del Pato Donald.

5.  La voracidad

El grifo es un cuadrúpedo con alas, un monstruo salvaje descrito por la mitología como el pájaro más gran de todos los que surcan los cielos. Los miembros de su cuerpo son como los de un león y su rostro es el de un águila. Con un gesto tremendamente hostil, esta gárgola vigila la entrada de los viandantes en la Quintana.

6. Sierra

Más veloz que los demás peces y con unas pequeñas alas tan cortantes como el filo de una navaja, esta bestia marina custodia la Casa da Parra, junto a los siete grifos. Inspirada en la leyenda de la existencia de un animal de los mares llamado Virgilia, Sierra representa un pez monstruoso capaz de volar sobre los océanos.


29M: O estudantado galego en pé

“Aquí está, aquí se ve, o estudantado galego en pé”; “Onde están? que non se ven, os postos do traballo do PP”;  “Queremos xente que pase polo aro”; “Así despedían, así, así. Así despedían, así, así. Así despedían que yo los vi”. Estes foron algúns dos cánticos que se deixaron sentir na manifestación que percorreu as rúas de Santiago de Compostela. A marcha iniciaba os seus andares ás 12:45 dende a praza Roxa para rematar ás 14:00 na praza da Quintana.

Segundo os datos aportados polo sindicato da CIG, na Universidade comspotelana rexistrouse un 100% de paro na xornada de hoxe, así como preto dun 90% en primaria e secundaria. E aínda que na manifestación podiamos atopar dende cativos cos seus pais ata xente maior, o que non se pode negar é que a xente nova representaba unha porcentaxe moi significativa dos asistentes, por non decir a gran maioría. Un feito que de novo pon de relevancia a importancia e o compromiso da xuventude nas reinvindicacións polos dereitos humáns e dos traballadores.

Unha vez chegados á praza da Quintana, tras varias intervencións dos sindicatos, o himno galego resoaba na zona vella para concluír esta xornada de folga ás 15:00 horas. Aquí quedan as imaxes do día de hoxe, testemuñas da marcha na capital e de que o estudantado galego segue en pé.

Pero se houbo unha cidade galega na que a asistencia foi masiva, esa foi Vigo, onde se estima que entre 150.000 e 200.000 persoas secundaron a folga xeral, tendo 300.000 habitantes a cidade olívica. Neste vídeo podedes ver unha ínfima parte do que supuxo a manifestación alí.

Las estrellas son indiferentes; Nada Surf no

Una vez más, acertaba la primera canción del concierto. Horas antes de la cita musical, publicaba en una red social Clear Eye Clouded Mind diciendo que en unos momentos disfrutaría de este grupo. Pues fue Clear Eye Clouded Mind  lo primero que hizo vibrar las paredes de la Sala Capitol de Santiago de Compostela la noche del 17 de febrero.

Hace ya 15 días que el grupo norteamericano Nada Surf brilló con la presentación de su nuevo álbum The stars are are indifferent to astronomy en la capital gallega. La formación sigue siendo, desde hace 15 años, la formada por Matthew Caws (voz y guitarra), Daniel Lorca (bajo) e Ira Elliot (batería), aunque esta vez han contado con la colaboración del guitarrista Doug Gillard (Guided by Voices, Death of Samantha), al que han invitado a unirse al grupo, y Chris Shaw, que ya trabajó con la banda en la mezcla de Always Love, ha sido el encargado de la producción y la grabación.

El componente español, Daniel Lorca, disfrutó como un niño al estar de nuevo en casa y en una entrevista que salía ese mismo viernes por la tarde, hacía un avance de lo que sería su actuación, con amplias explicaciones acerca de su nuevo álbum y de los temas que lo integran. Citando alguna de las declaraciones que más me han gustado y con las que me he sentido identificada, “Descubrir nueva música cuando eres un niño está lleno de misterio, es un disfrute inmenso. Entonces no había tantas preocupaciones y tu cerebro no está tan lleno de pensamientos, tiene que ir llenándose de vivencias. Eran tiempos mágicos“.

También aclara la esencia que conforma The stars are indifferent to astronomy, explicando que “El título es una frase de mi padre, que es profesor de filosofía. La usaba para explicar a los estudiantes lo relativamente insignificantes que podemos llegar a ser en el mundo y lo presuntuosos que podemos llegar a ser como especie, decidiendo que el cambio climático no está teniendo lugar o que podemos dañar el planeta hasta un punto determinado. Un pájaro no sabe que lo hemos llamado pájaro y los planetas y las estrellas no saben que les hemos dado nombres”.

Volviendo al concierto, con un “Boas noites“, el vocalista, Matthew Caws, daba el pistoletazo de salida a una actuación de una hora y media de buena música, energía positiva y movimiento. Una de las anécdotas más destacadas de la noche, era su esfuerzo por hablar en español y los constantes chivatazos del bajista cuando Caws se atascaba, aunque no podía evitar algún “This is a new song” cuando presentaba alguno de los temas nuevos. También lo fue, escuchar al público que no dejaba de corear el nombre de Lorca, cánticos a los que el vocalista también se unió y que no dejaban de sacarle una carcajada al bajista español.

En el concierto no podía faltar algunos de sus trabajos anteriores como Whose Authority, Weightless, mientras los intercalaban con esas “new songs“, como el esperado When I was young, Jules and Jim, Waiting for something o Looking Through.

Uno de los momentos que nos dejó con la boca abierta fue la interpretación de Evolución. Escuchar a Matthew cantar en un español tan impecable fue todo un éxtasis, pero lo mejor todavía estaba por llegar. Y es que, de repente una trompeta hizo su aparición y fue como escuchar tocar y cantar a los ángeles.

El mejor final

Pero como todo lo bueno se acaba, Nada Surf agotaba los últimos acordes que con cada canción se hacían más intensos. Con un público que se quedaba con ganas de más y que rezaba para retrasar la hora en los relojes y que las agujas marcaran las 22:00 de nuevo, la banda abandonaba el escenario, pero todos sabíamos que no era definitivamente, como mínimo necesitábamos dos bises y para ello, en vez de gritar “Otra, otra, otra…“, la técnica a la que se recurrió fue la de aplaudir, silbar y esperar. El primero llegó con Blonde on Blonde, seguido de Popular y Always Love, que obviamente no podían faltar. Y el segundo y último, nos preparaba para lo mejor, Blankest Year con una espectacular trompeta y la colaboración de toda la Capitol gritando al unísono: “Fuck it“.

Ese fue el mejor final, el final que no acababa nunca, el mejor de muchos conciertos, el mejor de Nada Surf, que no querían bajarse del escenario, el mejor para nosotros, que no queríamos que las púas dejasen de picar las cuerdas de las guitarras; simplemente, increíble. Señoras, señores, así se acaba un concierto.